Al carajo el #NiUnaMenos

Hoy recibí una nueva convocatoria para participar de este periódico y si bien aún no respondí, la medianoche me encuentra deslizando mis dedos por este teclado que me acompaña a parafrasear al Comandante venezolano para llamar la atención de quienes están del otro lado.

Soy militante de género, consciente de los problemas que tenemos las mujeres, los padezco aún sin protagonizarlos en primera persona. Me crié escuchando groserías por la calle, bocinas invasivas de automovilistas, viajando en transportes públicos siendo acosada, manoseada, sintiendo miembros viriles rozando mi cuerpo, viéndolos involuntariamente cuando deciden orinar en la vía pública, siendo acorralada contra una pared mientras camino por la calle, siendo interpelada por mi forma de pensar o por mi vehemencia al defenderme, siendo “abordada” por un compañero de trabajo que en un viaje laboral decidió unilateralmente reservar una habitación con cama matrimonial sin mi consentimiento habiendo manifestado mi voluntad en contrario. Por este último hecho en particular, he sido cuestionada, sometida a todo tipo de interrogatorios, se me han atribuido muchas culpas y hasta he soportado todo tipo de comentarios y chistes al respecto, no sin resistirme con todas mis fuerzas (y quienes me conocen saben que son muchas y muy estruendosas) mientras a mi victimario nunca nadie le ha hecho un reproche siquiera en broma.

Estamos protagonizando distintas formas de lucha contra la violencia de género en la sociedad: #NIUNAMENOS, eventos a propósito del 25 de noviembre, del 8 de Marzo, el paro de mujeres, el vestirse de negro durante toda una jornada, el marchar bajo una lluvia copiosa e impiadosa. Hemos logrado visibilizar la problemática, hemos puesto en evidencia una realidad sórdida, hemos puesto luz donde antes había oscuridad.
Y esto genera reacción, o ¿qué esperábamos?
Desesperados porque sienten que están perdiendo esta batalla, están siendo desenmascarados, cuestionados, repudiados. Los machos están saliendo a la palestra y se manifiestan de la peor manera, con brutalidad, con sadismo, arrasando con quien se les cruce, planificando masacres: “yo te voy a dar #NIUNAMENOS”. Pues ya no es una, se llevan varias vidas en sus bravuconadas.
Estamos atravesando un momento crítico si los hay, se viene la contraofensiva. Sabemos que el violento es un pobre tipo que se siente tan pequeño como un microbio, y necesita sacarse esa pequeñez de encima y por eso la proyecta en una mujer.

Por eso tenemos que estar más fuertes que nunca, seguir dando batalla, no amedrentarnos ante la muerte de las compañeras, sentirnos todas en peligro y sacar fuerzas de ahí. Si nos soltamos ahora, no solo que no vamos a detener tanta muerte, simplemente dejaremos de contarlas por miedo y todas esas caras que hoy vemos en los afiches durante las marchas en las que exigimos justicia, se comenzarán a desdibujar hasta ser un manchón de tinta que sea parte del paisaje. Un paisaje enmarcado en una tensa calma, esperando nuestro turno en la antesala del infierno, sabiéndonos solas ante el macho, esa bestia insaciable que ha diseñado el patriarcado.
Se me están terminando los caracteres, por eso formulo dos pedidos.

1- A las mujeres apoyémonos unas con otras, seamos conscientes de nuestra realidad: NOS ESTÁN MATANDO. Que esa situación nos motive para continuar con la lucha, valoremos nuestra fuerza. Dejemos de culparnos entre nosotras y sepamos que ellos son los responsables de sus actos, el patriarcado los habilita y nosotras somos responsables de reproducirlo, de esparcirlo como el veneno que es, como un reguero de pólvora. Dejemos de creer que es nuestra responsabilidad exclusiva la crianza de la descendencia, el cuidado de las personas, las tareas domésticas, ejerzamos la tendencia a la igualdad exigiendo y dando el lugar luego de exigir, no creamos que somos las únicas que podemos hacer bien las cosas.

2- A los hombres, por más comprensivos que puedan ser, por más compañeros que sean en la lucha, no crean que saben lo que es criarse viviendo con miedo, no pueden siquiera imaginárselo, no les pido eso. Solo les aviso: SE ESTÁN YENDO AL CARAJO, de ahí el título de esta nota. Han sido puestos en evidencia y salen a cazarnos, a matarnos, a torturarnos, a humillarnos, a acosarnos sexualmente, a culparnos de todos los males del planeta. Córtenla porque estamos organizadas y no vamos a dar ni un paso atrás.
Y no empiecen ahora con los comentarios de siempre “que se sienten atacados”, “que no son todos iguales” y ni se les ocurra postular esa gilada del #NADIEMENOS que intenta confundirnos: YA SÉ QUE NO TODAS LAS MUJERES SOMOS VICTIMAS Y QUE NO TODOS LOS HOMBRES SON VICTIMARIOS en tanto individualidades, no estoy pensando en nombres y apellidos, ESTOY PENSANDO EN EL PATRIARCADO COMO SISTEMA OPRESIVO ¿se entiende?

Por eso y por tantas otras cosas es que el 8 DE MARZO YO MUJER, ADHIERO AL PARO INTERNACIONAL DE MUJERES.

Soledad Verónica Abella
Soledad Verónica Abella
soledad@huellas-suburbanas.info