AGLOMERACIONES PARA COBRAR JUBILACIONES Y PROGRAMAS SOCIALES: LA CULPA ES DE LOS BANCOS

DECLARACIÓN DE LA RED DE COMUNICADORES DEL MERCOSUR

Toda acción que se toma en una situación fuera de los límites imaginables o establecidos – y la pandemia es uno de estos casos- no es inocuo, tiene costos, produce efectos e inclusive medidas positivas tienen efectos colaterales, acciones no deseadas, y aumentan la posibilidad de cometer errores al enfrentar los hechos y situaciones que se viven a diario. Al no haber una vacuna, las sociedades se preparan de una u otra manera para enfrentar lo inevitable.

En esa actitud juegan no sólo valores y contravalores, individualismos o gestos colectivos, sino y fundamentalmente, intereses económicos.

Hay datos duros. La Argentina viene de la devastación de su aparato productivo, de millones de personas en la pobreza, una deuda externa terrible con pagos muy importantes a corto plazo y sectores absolutamente golpeados por cuatro años de las políticas macristas.

Pero también hubo grupos internos y externos que fueron directos beneficiarios de esas medidas adoptadas por los Ceos que ejercieron su poder desde el Estado. Los bancos fue un sector absolutamente privilegiado en ese contexto. Y sigue pretendiendo no perder ni su rol protagónico ni sus cuantiosas ganancias, muchas de ellas obtenidas “bicicleteando” el dinero de los trabajadores activos y pasivos

Y en dónde en la perversidad del sistema y de las leyes las entidades bancarias tienen la prerrogativa de no pagar jubilaciones o planes sino lo consideran prioritario, por lo cual este servicio queda concentrado en la banca pública y en unos pocos bancos nacionales, lo cual en momentos como estos hace que al momento del pago, el funcionamiento colapse.

Lo sucedido hoy en la Argentina con las largas colas de jubilados, de beneficiarios de planes y programas tienen un directo responsable que es el conjunto de los Bancos que sabiendo los porcentajes de personas que atienden cotidianamente, la cantidad de jubilados que asisten a sus instalaciones en días de cobro, la logística de infraestructura y personal con que cuentan, no hicieron nada, para evitar las aglomeraciones, las colas interminables; situaciones estas absolutamente contraindicadas en una pandemia. Hubo otros bancos (imágenes de Villa Gesell y Rafaela, por ejemplo) donde las autoridades bancarias si organizaron lo que sabían que iba a suceder.

La estrategia de la patria financiera no terminó allí, tuvieron de aliados incondicionales a periodistas y medios que se encargaron de asignar toda la responsabilidad en el personal de los bancos y en el sindicato que los agrupa a nivel nacional. Toda esta maniobra fue una clara señal dirigida a Alberto Fernández.

No podemos ignorar que fallaron también mecanismos organizativos de las autoridades políticas en cada territorio y criterios generales para todo el país, pero fue muy evidente – tanto en radio como en televisión – que había un mismo discurso, una misma centralidad en la causa de lo que estaba sucediendo y esos eran los trabajadores bancarios.

Volvemos a insistir en la necesidad de que cada medida que sea en beneficio de la población en general o de sectores muy puntuales (desde jubilados hasta pymes) debe tener consonancia con una estrategia de comunicación que explicite sus logros, alcances y modalidad organizativa con la que se la va a implementar.

Aprendamos de los errores, construyamos nuestro propio discurso, contenidos originales y utilicemos las mejores herramientas en cada caso que se presente de ahora en más.

Argentina, 3 de abril de 2020.-

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Colaboradores diversos Huellas Suburbanas
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