1º de Mayo – Día Internacional del Trabajo

Conmemoramos hoy el día internacional de la clase trabajadora y lo hacemos en memoria de aquellos que a través de incesantes luchas dejaron para la posteridad heroicas páginas de historia.

En ellas ocupa un lugar preponderante el Movimiento Obrero argentino con una larga y compleja trayectoria de luchas que las nuevas generaciones deberán rescatarlas del olvido y convertirlas en el ideario de los nuevos tiempos para que asumamos definitivamente el rol que la historia nos demanda.

El Siglo XX, en su agitada marcha nos dejo como herencia de su turbulenta crónica, décadas de neoliberalismo, cambios estructurales en la economía, afectando a toda la sociedad en su conjunto. Además, sentó las bases de un nuevo modelo de acumulación, privilegiando la especulación financiera en detrimento de la producción.

En ese estadio y en función de una realidad político-social acuciante, el Movimiento Obrero debió asumir el desafío de replantearse a partir de una profunda autocrítica nuevos objetivos y estrategias hacia el futuro.

El Siglo XXI, los nuevos tiempos encuentran al Movimiento Obrero armado de una eficiente capacidad de acción sindical y política ocupando por su peso histórico y numérico un papel preponderante y decisivo.

En este nuevo contexto, la economía informal impone relaciones de trabajo muy complejas y variadas que implica nuevos comportamientos en la clase trabajadora, es decir, renovación de sus prácticas, conductas y métodos.

Hay una realidad que no se debe ignorar; el Movimiento Obrero no volverá a ser el mismo, el país en el que se constituyó y había desarrollado sus prácticas ya no existe, pero las banderas nacionales de su origen están intactas.

Nuestro país vive momentos decisivos de su historia de la no que no está exenta la clase trabajadora. Se impone entonces la tarea de reconquistar la confianza y la voluntad en sus niveles de conducción, apuntando a la educación como eje central de la recuperación del protagonismo del hombre de trabajo, y su inserción en la sociedad.

Hacer crecer y apoyar las Escuelas Técnicas Agrarias y los Centros de Formación Profesional que permiten el desarrollo productivo. Promover la educación de futuros Delegados Sindicales que tengan amplios conocimientos, capacitación y formación para defender los intereses de los trabajadores en el sector que les toque actuar.

La alternativa hoy es de hierro, la confrontación decisiva con los intereses que se oponen a los cambios obligan a marchar unidos, recrear y profundizar la gran esperanza instalada en el país, donde no somos simples espectadores sino, históricos protagonistas.

Sólo así se aventaran los fantasmas del desgaste, la frustración y las divisiones.

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